18 de setiembre 2005, ángel
Susan se sentía culpable de no ser una mejor madre para sus hijos, lloraba por ello. Querría haber hecho más para resolver sus problemas, protegerlos, cuidarlos para que no se lastimaran. Se sentía culpable de haberlos maldecido en ocasiones. Acostumbraba ir a su habitación, cerrar la puerta y decir: “¡Basta!, no los aguanto más!?. Y por ello se sentía culpable. Extremadamente culpable. Es momento ahora de soltar; si la historia de Susan te refrescó la culpa por cosas que dijiste a otros, por las que callaste, por las veces que no pudiste con la situación y por las veces que la situación te llevó a acciones que ahora lamentas, entonces...abre tus manos y deja ir eso también.