del dia 24 Agosto, 2005
No busques el éxito menospreciando a los demás.
No digas nunca palabras hirientes, hieren a los demás,
pero más te hieren a ti mismo, sales tú más perjudicado y te rebajas.
No seas jactancioso, tienes cualidades, pero también las tienen los otros, tienes cosas que ellos no poseen, pero ellos quizá te aventajan en muchas otras cosas.
No pongas la cara larga, como pidiendo un poco de compasión, sé mas bien alegre y muéstrate sonriente, es más agradable y hasta más bonito.
Entierra la hacha, envaina la espada, esconde el martillo, nadie se ha elevado menospreciando a los demás.
Elévate tú, pero sin rebajar a nadie, reconoce los méritos de los demás, sin negar los tuyos y sin enorgullecerte por lo que Dio te dió, al fin y al cabo todo mérito es nada más que de Dios, que es la fuente de todo bien.
Los cinco minutos de Dios de Alfonso Milagro
Silvia Mónica del Rio
San Guillermo-Santa Fe-Argentina